De la realidad
Los valores se ocultan, sus contrarios son más fuertes. La solidaridad se ha convertido en el cometa que pasa cada mil años y la ética es la estrella fugaz que pasa apresuradamente por el firmamento y los pocos que la ven desean le ilumine siempre. El compromiso es la loca encerrada en el closet. El respeto lo venden en el supermercado y es tan alto su precio que sólo unos pocos lo compran. Las miradas que matan están baratas y para todos es fácil adquirirlas. Para convivir feliz se ofrecen cursos, con pasantías y demás… ahora debes poseer un certificado. La alegría es impartida por profesionales especializados, su servicio puede ser a domicilio. El desprecio está a la orden del día y se transmite cual virus incurable, simplemente es contagioso.
El bienestar tomó sus maletas y se marchó, la malicia ahora ocupa su lugar, es la presidente de la empresa y esto se convirtió en un desastre. La sabiduría anda huyendo cual fugitivo junto a la experiencia, buscan asilo en la embajada de la razón. Los museos exhiben la tolerancia y la paciencia que fue enterrada, embalsamada y momificada hace años atrás por la crueldad. Hoy el delito manipula el rencor, usó a la ignorancia para divertirse. La conciencia yace en lo más profundo del recuerdo de solo unos pocos, la violencia es la súper estrella de la realidad y atenta a todos por doquier. El exterminio saltó de la gran pantalla a mi cotidianidad. La matanza se convirtió en el grupo musical con más popularidad entre las víctimas fanáticas de lo indeseado…
No es la quimera, es la realidad del hoy cuando se apaga el sol a gritos desesperados de las voluntades clamando por el resurgimiento de lo que se fue.