Navegando en el arte de la palabra

¡Bienvenido! ajuste su cinturón y prepárese a embarcarse en el velero de las palabras... sumérjase sin salvavidas en el sereno mar de la lectura y disfrute sin nudos este viaje a la imaginación y la distracción... Los texto que aquí presento le harán escaparse un instante de la realidad. Disfrútelos. Eduardo Pimentel (biweu)

viernes, 23 de septiembre de 2016

De sus ojos a su alma

Cuando viajas a través de sus ojos hasta su alma, te das cuenta que todavía sigue siendo una niña. Caminar por su sonrisa eterna  es el sendero  más firme por dónde has pasado y el aroma a canela de su figura fresca ambienta el panorama mientras  va marcando  sus huellas de impaciencia en tu corazón. Reflejo  dormido de media noche, destello inmenso en el nocturno espacio, en mi corto universo… estas allí coloreando días con tu piel morena. 

No es difícil bajar por su espiral castaño para lanzarse en el tobogán  delgado de su ceja y nadar en el océano de sus labios. Sus palabras son embarcaciones para despegarte del planeta de penas, a la velocidad de la luz consoladora que necesitas, que nadie más puede entregarte, que no encuentras en cualquier parte. 
Cuando ejercitas  el deseo oxidado  por la decepción trotando por su cintura, engrandece hasta el más desgatado idilio. Cuesta tanto cambiar su persistente pasión por rescatarte de ese bosque turbio que te rodea… 

Lo complicado de una mirada no tiene alcance cuando te observa fijamente y te envuelve, te embruja con ese cierto no sé qué es… característico  de su presencia de diosa egipcia. Es normal  sentir ese extraño anhelo por querer estar frente a ella un minuto más…  su compañía es reguardo de la locura y la libertad de fantasías. Pecado de la razón y rienda suelta de sentimientos.
No es inverosímil terminar habitando en su pecho, en la serie de casas tatuadas cerca de su corazón. Qué fácil es oír la incolora timidez pronunciada desde su silencio. Es sencillo sentir  que su recuerdo galopa, cual caballo desenfrenado en tu memoria, en el día a día, en el futuro, cuando estas a media luz.

Ella es ventana que se abre  y rehace tu vida con su enjambre de luciérnagas sonrientes, alegres y siempre felices. Ella es lluvia primaveral. Eres calidez que derrite mi helado corazón de mantecado. Eres princesa de cuento efímero hecho realidad. 

Cuando estuve en Mérida

Miré por la ventana  y te quise más que ayer
Suspiré aire primaveral cuando me pensaste hoy
Sentí lo fresco del río recordando lo bien que me haces con tu presencia
Por la tarde saboreé lo dulce de tu mirada en mi helado de mantecado
Vibré de escalofríos con cada palabra idílica que brillaba de tus ojos
Se nubló el horizonte fantasma con las inmensas nubes de tu cariño
Transité, caminé y recorrí cada vereda  y caminito de amor que trazaste en nuestro destino
Visité templos de ilusión junto a ti, fundados de seguridad sobre terrenos fértiles de tu amor para dar.

Me desperté con el murmullo  de las rosas floreciendo al llegar el rocío de tus besos por la mañana
De noche fuiste luna que iluminó y abrazó con luz radiante
Eras el Sweater de buenos deseos abrigando mi cuerpo y el calor de una cobija en el frío
Volé sobre los campos verdes de tu cuerpo.
Ascendí por las firmes montañas de tus piernas

Acaricie con mis dedos los riachuelos de tus labios
Pesqué el placer de soñar cuando me quieres amar
Escuché la brisa hablándome bajito en el oído de tu risa
Dibujé tu pasado en la nieve para que se borre cuando caiga la nevada de mi cariño sobre ti
Decidí robar el gélido sufrimiento congelando tu amor  y derretirlo con el cálido sol de mi querer.  

Miradas

Brincó una mirada de mis ojos, se lanzó a nadar en el dulce mar tus labios,  se le ocurrió a una sonrisa tuya abrirle la puerta hacia la libertad y
mi mirada sonrió. 
Vibró una mirada mía con el hechizo claro de tus pupilas, se le ocurrió a tus estrellas recibirme y mi mirada sonrió.
Soñó un vistazo con pernoctar siempre en tu recuerdo, se le ocurrió a una ilusión tuya hospedarle en tu futuro y mi mirada sonrió.
Serpenteó el brillo de esperanza en una mirada alegre, viajó en el tobogán de tu iris; tu serenidad le mostró un río de felicidad y mi mirada sonrió.

Se deslizó un tierno guiño de mis ojos en el reflejo de tus labios húmedos, ofreciste cobijar mi fe en tus besos y mi mirada sonrió. 
Se detuvo una desesperada mirada a contemplar la calma en tus ojos de miel, no hubo barreras para caminar tomados de la mano en la vereda de tus sueños y mi mirada sonrió. 
Una mirada entonó una suave canción inspirada en ti, parpadearon de emoción tus luceros en una sola voz y mi mirada sonrió