“Cada cabeza es un mundo” y no todos pensamos igual. Esto sucede
con el conocimiento; entendiéndose que son hechos o información aprendida a
través de la experiencia, procesos cognitivos y la práctica durante la etapa de
formación.
Esta universalidad sobre el conocimiento llevo a muchos investigadores a estudiar dicho desarrollo como
un bien intangible necesario para hacer crecer, innovar y amplificar al máximo
una organización.
Nonaka y Takeuchi destacan en el mundo de la gerencia al
definir un modelo que explica los procesos y etapas que interviene en la
creación del conocimiento a partir de dos tipos: El explícito, que puede
expresarse con palabras y números; y el tácito: de tipo personal con raíces en
las acciones y la experiencia individual.
Los autores fundamentan su postulado en la combinación de
ambos tipos de conocimiento al plantear
cuatro formas de conversión de este: Socialización (de tácito a tácito),
exteriorización (de tácito a explícito), combinación (de explícito a explícito)
e interiorización (de explícito a tácito).
Es decir, que la creación del conocimiento inicia desde los
individuos que desarrollan la razón sobre cómo realizar una tarea, luego lo
aprendido es compartido a través de la externalización, este es sistematizado
al comprobar los saberes derivados de diferentes fuentes, y por último, se
interioriza al evolucionar de conocimiento explícito a tácito.
Es importante señalar que según los autores consideran que
los ejecutivos de nivel medio desempeñan un rol fundamental en la creación del
conocimiento organizacional al fungir de enlace entre los trabajadores de
primera línea y los ejecutivos de alta
jerarquía. Además sostienen, que el conocimiento está sustentado en la información,
y que ésta es indispensable como canal para constituirlo.
Este modelo de gestión de conocimiento será efectivo si en
las empresas se batalla contra el diarismo, y se aprovecha el potencial basado
en el conocimiento para enfrentar el tareismo y otras dinámicas empresariales
que no permiten la organización y la documentación del conocimiento.
En síntesis, este modelo debe entenderse desde el punto de
vista estratégico, como detonante para
explotar las potencialidades que existen entre el personal que constituye una
organización a través de la creación de conocimiento novedoso para innovar y
expandir la empresa.
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